Biomagnetismo

Desde la inquietud que me generaban los pacientes que no mejoraban, esos tejidos del cuerpo que se liberaban pero siempre volvían a bloquearse, la salud precaria de mi hija en la época de invierno, y tantos otros problemas a donde no llegaba con mis manos, busqué otras vías de abordarlos. Me llamaba mucho el Par Biomágnetico, y decidí adentrame en ese gran mundo.

¿En que consiste el biomagnetismo?

Esta terapia se basa en rastrear los desequilibrios del cuerpo —ya sea por patógenos alojados debido a alteraciones del pH o por disfunciones en vísceras y glándulas, entre otros—,
identificar estos desequilibrios y, mediante el campo magnético de imanes de mediana intensidad (ajustada según la zona a tratar), restaurar el equilibrio magnético del organismo.
De este modo, se promueve un mejor estado de salud y se abordan una amplia variedad de trastornos y dolencias.

¿Cómo puede ayudarnos la terapia biomagnética?

En los últimos años, el uso del biomagnetismo está cada vez más extendido, y los beneficios para la salud son cada vez más evidentes. Al equilibrar los campos magnéticos del organismo, esta terapia puede ayudar en el tratamiento de enfermedades infecciosas, trastornos del sistema digestivo, disfunciones glandulares, problemas osteoarticulares y alteraciones emocionales, entre otras.

A nivel emocional, he ido viendo la importancia de liberar emociones atrapadas que nos acompañan de forma inconsciente, como de borrar la huella de emociones vividas durante largos periodos de tiempo, que están «cristalizadas» en los tejidos. Por ello empecé a hacer sesiones exclusivamente de liberación emocional con imanes, que facilitan mucho la sanación del resto de sistemas.

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